El Norte de Menorca
- Guillermo Calleja
- 5 may
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La costa norte de Menorca es un despliegue de naturaleza salvaje y contrastes cromáticos que la distinguen radicalmente del suave y urbanizado sur. A diferencia de las playas masificadas, el norte se caracteriza por una costa muy tranquila, de una geología antigua y mistica, donde predominan las arcillas rojas y las rocas oscuras de pizarra. Este litoral es el hogar de la Reserva Marina del Norte de Menorca, un santuario protegido donde la biodiversidad submarina es espectacular, convirtiéndolo en el lugar predilecto para los amantes del snorkel y el buceo.
Navegar por estas aguas permite descubrir calas emblemáticas de difícil acceso por tierra, como la icónica Cala Pregonda, que parece un paisaje lunar con sus islotes amarillos y aguas de un azul eléctrico. Más al oeste, Cala Pilar sorprende con su contraste de dunas doradas frente a colinas rojizas, ofreciendo una paz absoluta lejos del turismo de masas. El perfil costero está custodiado por el imponente Cabo de Cavalleria, cuyos acantilados de más de 90 metros de altura ofrecen las puestas de sol más dramáticas de la isla.
Este litoral, azotado históricamente por la Tramontana, ha moldeado un carácter indómito y virgen. Sus puertos, como el pintoresco puerto de Fornells, son famosos no solo por su belleza, sino por ser la cuna de la caldereta de langosta. Explorar el norte desde el mar es la única forma de apreciar los islotes vírgenes y las cuevas marinas escondidas bajo los faros. Es, sin duda, la cara más auténtica y magnética de Menorca, donde el viento, la piedra y el mar se fusionan en un escenario que parece haberse detenido en el tiempo.




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